ANARQUISMO EN CORRIENTES: LA HISTORIA QUE SE QUISO OCULTAR /ESCRIBE MARTÍN ALVARENGA*
Hay una historia que en Corrientes, Argentina, que se ha soslayado sistemáticamente: la historia de las protestas sociales, respecto de las cuales abarca desde el origen mismo de esta provincia cuando, en su fundación, los naturales resisten la invasión de los conquistadores en 1588. Pues cuando el aborigen Canindeyú quema la cruz lo hace porque la cruz la relaciona con un símbolo de los que vienen a quitarle su tierra y su cultura, es decir su propia vida y la comunidad a la cual pertenece.
A fines de la primera década y en la segunda década del Siglo XX, mi padre, Angel Alvarenga, era un obrero portuario de filiación anarquista en el Puerto Italia, que fuera desmantelado hace décadas y que en aquel tiempo tenía una intensa actividad económica. Él articipó en carácter de representante y divulgador del ideario libertario y gremial y de la Federación Obrera Argentina (FORA); fue parte de ese movimiento como proveedor de material ideológico de esa entidad además de ser militante gremial y político en Corrientes.
En ese tiempo se produceron sucesivas huelgas, manifestaciones callejeras que llegaban hasta la Plaza 25 de Mayo, incluyendo a empleadas domésticas encaminándose a peticionar por sus reivindicaciones, también impugnaciones públicas y populares por el juicio de los obreros que fueran injustamente ejecutados en Estados Unidos, los italianos Sacco y Zanvetti.
Esta épica la he dado a conocer hace siete años en un diario de esta provincia a través de cuatro ensayos, en entregas sucesivas de mi autoría, con la consiguiente secuela de silencio. Es indudablemente que el anarquisto en Corrientes tuvo vigencia y centro de irradiación social en los sindicatos, a través de la inmigración en la dos últimas décadas del Siglo XIX y, su fianzamiento, en los trienta años posteriores hasta que fuera desmantelado por la violenta represión, primero de Yrigoyen y luego de una manera más contundente y cruel por la dictadura de Uriburu a nivel nacional.
Lo curioso es que el testimonio de mi padre encaja perfectamente con la patagonia trágica rescatada por Osvaldo Bayer, la memoria memoria escrita y la esencia de esa rebelión iluminada por el gran historiador tiene un correlato con lo que yo recibiera como legado testimonial, cuando se produjera la represión tremenda de los obreros rurales del sur del sur y la semana trágica en Buenos Aires tras la insurrección de los obreros anarquistas y socialistas, que no desentona raigalmente con la que ocurriera en nuestra provincia.
En Corrientes, por lo tanto, hay un trazo demasiado grueso de historia oficial burquesa que ha borrado casi todas las gestas de las luchas sociales. Por lo tanto, el imaginario popular espera una restitución y la reparación equitativa de una memoria plural, alternativa y horizontal sobre el ser correntino, para profundidar y ampliar la riqueda de su indentidad que no ha sido pétrea ni unilateral ni conformista, sino que ha tenido su cuota de rebeldía y revolución, cualidades que no la hacen confinarse en la identidad conservadora sino en el dinamismo de una identidad de la liberación, en busca de dialogar con la otredad latinoamericana y universal.
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* Corrientes, centro del universo, tierra en que los soles jamás llegarán al ocaso,
   Argentina, América Latina, septiembre 2011.

Orlando Gustavo Pascua

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